La UE tendrá que implicarse en una economía baja en carbono.

Madrid, 11 de mayo de 2011

Para alcanzar los objetivos de seguridad energética y de lucha contra el cambio climático es necesario un incremento sustancial de los recursos económicos destinados a la I+D+i en tecnologías bajas en carbono. Ésta es una de las principales conclusiones del informe “I+D+i y cambio climático. La aportación de la empresa española” recientemente publicado por la Fundación Entorno.

“En los albores de una nueva era energética, bautizada por muchos como la Tercera Revolución Industrial, el país que primero adopte las decisiones correctas para disminuir la dependencia de los combustibles fósiles y frenar la alteración del clima, será quien marque el ritmo del desarrollo económico de lo que queda de siglo”, advierte Cristina García-Orcoyen, directora general de la Fundación Entorno.

La Unión Europea, líder mundial en producción de energía renovable, se ha convertido en la primera región en adoptar un compromiso vinculante para que el 20% de la energía total generada en el año 2020 se produzca a partir de fuentes renovables, además de disminuir un 20% sus emisiones de CO2 y aumentar en la misma medida la eficiencia en el uso de la energía.

“Cumplir este objetivo necesitará de una decidida acción política y requerirá importantes inversiones por parte de instituciones comunitarias, sector privado y Estados Miembro”, apunta García-Orcoyen, para quien “todo hace prever que se recurrirá a la colaboración público-privada por la gran cantidad de capital requerido y los largos periodos de retorno asociados”.

La clave del éxito, según este informe, en el que han colaborado 16 grandes empresas españolas, radicará en que las políticas públicas consigan crear un marco favorable a la inversión, poniendo en marcha medidas que ofrezcan estabilidad regulativa a largo plazo y permitan a las nuevas tecnologías competir con las ya existentes.

Éstas son la demandas a los Estados miembros de la Unión Europea que se recogen en el análisis ‘I+D+i y cambio climático’, de la Fundación Entorno:

– Que aceleren la demanda de tecnología baja en carbono para garantizar un mercado que haga posible el retorno de las inversiones, además de favorecer el inicio inmediato del proceso de aprendizaje.

– Que ofrezcan garantías para el desarrollo y despliegue comercial de las tecnologías invirtiendo en la infraestructura necesaria.

– Que favorezcan la competitividad garantizando las reglas del juego, salvaguardando la propiedad intelectual y estableciendo estándares internacionales que ayuden a expandir los mercados.

– Que den seguridad a largo plazo a través de una regulación estable, predecible y efectiva para facilitar el acceso a la financiación.

– Que permitan disponer de fuerza laboral capacitada en aquellas tecnologías donde deben centrarse los esfuerzos, alineando así la creación de empleo con la demanda tecnológica futura.

– Que apoyen la generación y difusión de conocimiento a través de ayudas públicas para que el sector privado pueda implicarse en las primeras etapas de la I+D+i y contribuir así a garantizar la salida comercial de la tecnología.

Se puede ver el informe completo aquí.

Fuentes:


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