La OCU investiga la gestión de los RAEE durante su etapa de reciclado.

Madrid, 20 de septiembre.

En la actualidad se generan toneladas de residuos diariamente. Un porcentaje cada vez más grande proviene de aparatos y dispositivos electrónicos de todo tipo. Detrás de esos restos hay dinero, y también riesgos, de ahí la importancia de establecer un sistema eficiente de recogida, reutilización y reciclaje de estos aparatos… que en la práctica no está funcionando. ¿Qué se está haciendo con ellos?

Cuando un aparato ya no nos sirve, no funciona, se queda antiguo… queremos deshacernos de él. Pero no puede tirarse a la basura sin más. ¿Qué se hace con él? Se lleva a un punto limpio (puedes informarte sobre el más cercano a tu casa aquí) o, si se cambia por otro, lo dejamos en la tienda o pedimos a quienes lo traen a casa que se lleven el viejo. Sin embargo, a las plantas de reciclaje autorizadas no nos llegan todos los aparatos que desechamos. ¿Dónde se quedan? ¿Se desmantelan para aprovechar materiales? ¿Se convierten directamente en chatarra? ¿Se venden como metal al peso? ¿Acaban tirados en cualquier parte? ¿Tienen una segunda vida, incontrolada, en algún lugar del tercer mundo? Son muchas las sospechas.

Para salir de dudas y saber a dónde van a parar los aparatos eléctricos y electrónicos que no están llegando a las plantas de reciclaje nada como “espiar” la trayectoria de estos residuos. Y eso es justamente lo que la OCU se ha propuesto y ha hecho.

Un reciclador autorizado les cedió quince aparatos usados, asesorando previamente sobre el modo en que se despiezan y reciclan. Los aparatos usados eran cuatro frigoríficos, cuatro lavadoras, cuatro televisores y tres ordenadores de mesa. Se trata de aparatos que deben reciclarse bien, por los peligros que para en entorno y la salud puede suponer su tratamiento incontrolado.

Dentro de cada aparato se ocultó un localizador que indica su posición por tecnología celular GPRS (la misma de la telefonía móvil), a intervalos de 10 minutos (si el aparato se desplaza) o de varias horas (si no hay movimiento). En cuatro aparatos se añadió un segundo localizador que informa vía satélite, apropiado para cubrir zonas rurales o con pobre cobertura celular.

Se deshicieron de los aparatos de las tres formas previstas para su correcto reciclaje: 11 se depositaron en puntos limpios; 3 fueron retirados a domicilio, al entregarse otro recién comprado, y uno más fue entregado en una tienda en la que se compró un aparato similar. Siguieron el curso de los aparatos durante tres meses, y el resultado se muestra en el siguiente vídeo, presente en nuestro canal de YouTube.

Según la OCU, gracias a los GPS colocados en el interior de los aparatos, se ha podido seguir la pista y comprobar que:

  • Ya de entrada, el consumidor no tiene fácil deshacerse de su aparato usado.
  • A menudo se manipulan en lugares no autorizados: chatarrerías, desguaces, naves, descampados.
  • Hay localizaciones que se repiten, lo que hace pensar que existen circuitos paralelos, no autorizados, de desguace y chatarrería.
  • Algunos aparatos fueron despedazados directamente, sin control.
  • Aunque son minoría, también hay residuos que llegan a una planta de reciclaje autorizada, pero sorprendentemente, no siempre se trata de la más cercana a su lugar de origen.

Fuentes:

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